Matan las malas construcciones, no los terremotos.
El seísmo de 7,8 que asoló la zona fronteriza entre Turquía
y Siria en la madrugada del lunes ha provocado más de 23.000 muertos hasta el momento y decenas
de miles de heridos y ha dejado además a miles de familias sin hogar.
Foto de Adem Altan

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