A partir del momento en que uno se hace adulto sabe que la vida tiene un límite y que somos visitantes en la Tierra. Admitir la impermanencia es triste, pero el único sentido que puede reconciliarnos con ello es pensar que otros seres a los que daremos vida representarán esta humanidad.
Es posible que seamos las únicas criaturas del universo con
conciencia cósmica, capaces de comprender el enorme misterio del que formamos
parte, y esto supone una motivación extrema para preservar las condiciones de
vida en la Tierra.
La población mundial alcanzó los ocho mil millones el 15 de
noviembre, según estimaciones de las Naciones Unidas.
Jostein Gaarder
Jean-Marc Zaorski

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